te sigo pensando en biblotecas, salas y patios
lenguages incomprendibles, que en el hogar los puedes traducir en cuaquier nota musical
los relampagos te partieron por la mitad y tus sentimientos protegieron la caja de la infancia, los recuerdos de la felicidad y los tiempos se fueron poniendo añejos pero la sonrisa y las carcajadas estupidas nunca se lograron borrar que felicidad no ?
y seguiste mandanndo postales a tu propia cabeza pero las buenas calificaciones tambien se fueron detiñendo con el tiempo qe suerte ke las carcajadas todavia no se van y los huesos crusan las humedades inigualables de rio de janeiro y la carne se vuelve cenizas en europa tu espalda es una armonica los contra tiempos se pierden y se descordinan las letras se desordenan y las carcajadas van desapareciendo y cada vez que pienso en las torres y ladrillos siento mas y mas pena
tu espalda se desafina cada vez mas y los contratiempos se pierden en el tiempo y la metafora mal escrita fue borrada de nuestra memoria
una cruz quebrada sobre el escritorio y los lapices desmayados en el piso
-creo qe se esta acabando
-tranquilo solamente es el tiempo
lunes, 19 de abril de 2010
martes, 6 de abril de 2010

La Oruga y Alicia se estuvieron mirando un rato en silencio: por fin la Oruga se sacó la pipa de la boca, y se dirigió a la niña en voz lánguida y adormilada.
-¿Quién eres tú? -dijo la Oruga.
No era una forma demasiado alentadora de empezar una conversación. Alicia contestó un poco intimidada:
-Apenas sé, señora, lo que soy en este momento... Sí sé quién era al levantarme esta mañana, pero creo que he cambiado varias veces desde entonces.
-¿Qué quieres decir con eso? -preguntó la Oruga con severidad-. ¡A ver si te aclaras contigo misma!
-Temo que no puedo aclarar nada conmigo misma, señora -dijo Alicia-, porque yo no soy yo misma, ya lo ve.
-No veo nada -protestó la Oruga.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Flotando
.