el vaso rebalsado en saliva descansaba encima de la madera
eran las lagrimas duraderas qe se mezcalron con lagañas y cera
escupen en mi lengua los dientes bañados en oro
le imploro a los gritos qe hoy me dejen dormir,partir en tres mi cuerpo
y qe cada uno corra por su lado .
el vertigo le ruega incado
al acantilado qe no se le acerqe,qe ni sus piedras le muestre
pero el no tiene vida y las patas caminan por donde puedan volar
el epitafio solar esta escrito en fuego
verano
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